publicado hace 3 días
Shavuot: La entrega de la Torá y su mensaje para el Chile de hoy
Esta semana celebramos Shavuot, la festividad que conmemora la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Para muchos es “la fiesta de los lácteos” y los cheesecakes. Pero en su raíz, Shavuot es mucho más: es el momento en que un pueblo aceptó una ley, un pacto y una responsabilidad que trascienden generaciones.Para una comunidad que valora la tradición, la familia y el orden moral, Shavuot tiene tres enseñanzas urgentes para el presente.1. La libertad necesita ley para no degenerar en caosEl Éxodo sacó a Israel de Egipto, pero sin la Torá en Sinaí, la libertad se habría convertido en anarquía. El mensaje es claro: no basta con liberarse de lo que oprime. Una sociedad libre necesita principios objetivos que ordenen la conducta, protejan al débil y pongan límites al poder.Hoy vemos el resultado cuando se confunde libertad con ausencia de normas. La Torá entregada en Shavuot no es imposición externa, sino un marco aceptado voluntariamente: “Haremos y escucharemos” [Éxodo 24:7]. Ese orden voluntario es lo que permite que una comunidad prospere sin depender de un Estado omnipresente.2. El valor del estudio y la transmisión intergeneracionalShavuot se celebra leyendo toda la noche y estudiando. No hay procesiones ni sacrificios: el acto central es el aprendizaje. El judaísmo entendió hace 3,300 años que una nación sin transmisión de su historia, sus valores y su ley, desaparece en dos generaciones.En una época de inmediatez y distracción digital, ese énfasis en el estudio es una corrección. La identidad no se hereda por inercia. Se transmite en la mesa del Shabat, en la conversación con los hijos, en el esfuerzo por entender por qué hacemos lo que hacemos. Las sociedades que abandonan esa transmisión terminan adoptando cualquier ideología de moda.3. Responsabilidad mutua y santidad de la vida cotidianaLa Torá no se entregó solo a los sacerdotes o a los eruditos. “Todo el pueblo respondió a una” [Éxodo 19:8]. La responsabilidad moral es colectiva. Leyes sobre el trato al empleado, al extranjero, al vecino y a la tierra muestran que la santidad no está solo en el templo, sino en el mercado, en el trabajo, en el hogar.Esa visión choca con la tendencia moderna a separar lo privado de lo público, lo religioso de lo cívico. Shavuot nos recuerda que no hay ámbito neutral: o elevamos lo cotidiano con exigencia ética, o lo dejamos degradarse. La familia, el trabajo honesto, el respeto a la palabra dada, son parte del mismo pacto.Una fiesta para hoyShavuot no es nostalgia. Es una invitación a renovar el compromiso con algo más grande que nosotros: una ley moral recibida, no inventada; una comunidad que se sostiene en la responsabilidad mutua; una cultura que se transmite con intención.En tiempos donde todo parece líquido, la entrega de la Torá nos dice que hay verdades que no cambian, y que una sociedad que las olvida, paga el precio. Que esta Shavuot sirva para volver a preguntarnos: ¿qué estamos transmitiendo a la próxima generación, y bajo qué principios queremos vivir como país?Jag Sameaj.